¡Será una niña!

    Hasta hace sólo un par de años era difícil de imaginar verme en una situación como en la que me encuentro hoy. Parece que los tiempos cambian cuando el viento sopla realmente fuerte, pero en mi caso no es así, el viento siempre ha estado soplando de manera continua y cambiando poco a poco todo. Sin prisa pero sin pausa como decía mi abuelo, quien también me enseñó que la madre de la ciencia es la paciencia. Junto con mi pareja, hace ya más de once años, trazamos un plan de vida simple, tan simple como amarnos, respetarnos y reírnos, y casi diría que este último es la primera de nuestras reglas. No contaré otras vivencias fascinantes que hemos pasado, eso lo dejo para otra entrada de este blog-diario. Ahora contaré lo que ocurrió ayer, sobre una noticia que va a darle un nuevo sentido a nuestra vida. Nos dijeron que será una niña.

     Siempre habíamos pensado en tener un hijo, pero no era una condición impuesta, si se presentaba bienvenido y, en caso contrario, mantendríamos una vida de pareja independiente sin responsabilidades, que también parecía buen plan. Lo cierto es que hace un año y medio que compramos una casa, una inversión en la que hemos puesto el alma a base de reformas que hacemos con nuestras propias manos. Gracias a esto vivimos en una casa con jardín, al lado del mar y con una hipoteca muy baja, para jamás ser esclavos de trabajos que nos consuman la vida. Todo esto nos permitió pensar que un hijo no supondría demasiada carga, así que nos fuimos de viaje de novios hace casi un año con las ideas muy claras. Ahora mi mujer está de cuatro meses con una panza que cada día saca más a relucir. Y eso me gusta.

    Ayer no teníamos ni idea de si iba a ser niño o niña, de hecho no teníamos ninguna expectativa sobre la ecografía que nos iba a hacer la matrona, puesto que en el consultorio utilizan una máquina muy antigua. Sin embargo ahí estaba, muy "clarinete" como dijo ella, que apenas tuvo que ver durante más de cinco segundos para saber que era claramente una niña. Nos dio mucha alegría saberlo. De momento el nombre que más me gusta es Maya, porque es un nombre especial, con luz, interesante, con fuerza y místico. A mi mujer también le gusta.

    Ser padre, aún no lo visualizo bien. No tengo duda que querré pasar mucho tiempo con ella, haciendo cosas de familia. Tenemos claro muchos aspectos de la educación que queremos darle a nuestra hija, por formación en educación y, sobre todo, por vivencias no muy buenas, aunque esto debería ser otro tema del que más tarde escribiré.

    Cuando nazca estoy convencido de que no saldré de mi asombro. Querré protegerla a toda costa, como a su madre. Seguiremos siendo felices, pero ahora con una enana de por medio. Tendré que tragarme de nuevo todas las películas de Disney, a las que mi mujer es seguidora acérrima. Ella tenía ilusión por que fuera una niña. Me la imagino comprándole toda clase de vestidos de princesa y decorando su habitación. Si de habitaciones hablamos, me va a tocar construir una en el solario y hacer una ampliación del patio interior. Las reformas no acaban nunca.

    Mi mujer dice que seré un papá increíble. No me queda ninguna duda que ella será la mejor madre del mundo. Tengo la ilusión de montar los tres en bicicleta, hacer kayak por el mar visitando cuevas, grabar karaokes, pintar cuadros, modelar arcilla, leer historias, así como un sinfín de cosas que vengan. Tengo claro desde hace muchos años que mi plan siempre es poseer tiempo. No quiero ganar mucho dinero si ello supone dejar de vivir, dejar de tener tiempo para compartir con mi familia, dejar de darle la importancia a lo que de verdad la tiene. Mejor un trabajo de menos horas, que permita vivir sin sobresaltos y disfrutar ahora, que de eso va la vida, no de arrepentirse a los setenta años de lo que no pudo ser.

    El mes que viene tendremos une ecografía donde le medirán cada órgano y centímetro de su cuerpo. Así que seguiré escribiendo sobre este tema que, como puedas imaginar, es uno de los que más inunda mis pensamientos. 

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Primera hora en el andén vacío

Qué difícil es tener amigos