Mis pesadillas de parálisis del sueño

    Hoy desperté con una pesadilla más que contar a causa de la parálisis del sueño. Debo decir que llevo anotando todos estos malvados sueños en un documento, para más tarde contarlos como merecen en un libro. Sucede sobre todo cuando duermo por la noche boca arriba; tiene lugar un pinzamiento de nervio en la espalda baja, provocado por una hernia discal leve que arrastro desde los 16 años. Me dijeron que es la hernia del corredor. Cuando duermo se pinza el nervio y se entumece un poco la pierna, de modo que sucede la parálisis del sueño.

    Todas las pesadillas tienen un punto de horror extremo. Al principio no podía pedir auxilio, apenas me salía un hilo de voz, pero con los años he aprendido a  hacer ruido y conseguir que me despierten. El miedo es extremo. El sueño se desarrolla hasta un punto donde soy consciente de que ya no puedo moverme y es entonces cuando ocurre; un ser me mira fijamente con unos ojos negros como el carbón, me oprime, me atrae hacia él sin que yo pueda hacer nada. Mi ritmo cardiaco se acelera, mis pulmones trabajan de forma incontrolada y siento cómo la negrura devora todos los rincones del ambiente.

    Me persiguen, me asaltan, se meten en mi casa a medianoche, me convierto en personas que sufren, atraigo a asesinos peligrosos, ancianas que embrujan, me observan, me gritan, me envuelven en su locura. Lejos de lo que podría parecer, siento casi más fascinación que horror por esos mundos en los que me veo envuelto. La creatividad con la que están hechos, las extrañas personas que emergen de él y las sensaciones que me dejan. Resulta increíble. Creo que no podría imaginarme algo así aunque ensayase cientos de textos y exprimiese mi inventiva. Por esta razón los estoy anotando y guardando. De muchos no me acuerdo y es una pena.

    Será un reto escribirlos transmitiendo su tacto áspero, su hedor lúgubre y su agonía carcelaria.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Primera hora en el andén vacío

Qué difícil es tener amigos

¡Será una niña!